en-USit-ITes-ESfr-FRde-DEko-KRzh-CNru-RUja-JP
Menu
Menu
Close
Search
Search
Reparar vs sustituir: cuándo comprar nuevo puede convertirse en la opción más sostenible
Noticias

Reparar vs sustituir: cuándo comprar nuevo puede convertirse en la opción más sostenible

Reparar vs sustituir - Cómo saber cuándo conviene reparar un objeto y cuándo sustituirlo es más sensato
LC

Cómo saber cuándo conviene reparar un objeto y cuándo sustituirlo es más sensato

Share:

Print

Cuando algo se rompe, la pregunta llega de inmediato: “¿Lo reparo o lo sustituyo?”.

Por lo general, la primera reacción es la prisa y las ganas de “cerrar el tema” con una compra nueva.

Sin embargo, si el objetivo es elegir de manera sostenible, en la mayoría de los casos reparar sigue siendo la mejor opción porque evita residuos, reduce la demanda de materias primas y aprovecha al máximo el impacto ambiental ya “pagado” durante la producción y el transporte. 

En términos de reparación, sin embargo, la pregunta útil no es solo “cuánto cuesta reparar”, sino “cuándo conviene reparar”, es decir, “¿cuánta vida útil obtengo para este objeto si lo reparo?”.

Esto significa que reparar no siempre es la mejor respuesta.

De hecho, existen excepciones a la reparación, sobre todo cuando entran en juego la seguridad, repuestos difíciles de encontrar, actualizaciones de software o un objeto que ya está al final de su ciclo de vida.

Por qué reparar es casi siempre la opción más sostenible

Reparar es casi siempre la opción más sostenible por tres razones muy concretas.

La primera es que un objeto que ya tienes ha generado emisiones y consumido recursos para poder producirse.

Si lo sustituyes pronto, ese “coste ambiental” se amortiza en un periodo de tiempo corto.

Si, en cambio, lo reparas y lo usas durante más tiempo, aumentas la eficiencia de su ciclo de vida, lo que implica fabricar menos productos nuevos para obtener el mismo servicio.

La segunda razón es que prevenir residuos es mejor que gestionarlos.

Aunque se haga recogida selectiva y reciclaje, una parte del material se pierde y su recuperación requiere costes elevados en términos de energía y transporte.

Mantener un objeto en uso suele ser la forma más eficaz de reducir su impacto.

La tercera, válida para la Unión Europea, es que las normas europeas están haciendo que la reparación sea un camino cada vez más “normal”.

La Comisión Europea aprobó la Directiva sobre normas comunes para promover la reparación de bienes, adoptada el 13 de junio de 2024 y en vigor desde el 30 de julio de 2024; los Estados miembros deben transponerla y aplicarla a partir del 31 de julio de 2026. 

Este contexto también ayuda a nivel cultural: reparar ya no es un gesto minoritario, sino una parte cada vez más central de un consumo más consciente.

Las 4 preguntas que te evitan compras innecesarias

Antes de decidir si reparar o sustituir, hagámonos cuatro preguntas sencillas que cambian de verdad la calidad de nuestra elección.

La primera tiene que ver con la seguridad.

Si hablamos de objetos eléctricos o que generan calor (secador, tostadora, plancha, etc.), señales como olor a quemado, chispas, cables dañados o sobrecalentamiento anómalo no deben “tolerarse”.

En estos casos, reparar solo tiene sentido si la intervención es profesional y resolutiva; de lo contrario, sustituir es la opción más responsable.

La segunda pregunta es si la garantía legal sigue vigente.

En Italia, por ejemplo, para los bienes nuevos la garantía legal dura dos años desde la entrega y, en caso de falta de conformidad, el consumidor puede solicitar en primera instancia la reparación o la sustitución en el marco de la Directiva (UE) 2019/771. 

Dicho de otro modo: si estás dentro del plazo, antes de pagar a un técnico siempre conviene pasar por el vendedor.

La tercera pregunta es si existen repuestos y asistencia.

Si una pieza se consigue fácilmente (cursor de la cremallera, ruedas del trolley, junta, filtro), reparar suele ser la opción más lógica.

Si, en cambio, el repuesto no existe, llega tras meses o cuesta casi lo mismo que el producto, entonces la sustitución puede tener sentido.

La cuarta pregunta es cuánto durará de verdad ese objeto después de la reparación.

Si estás reparando un fallo aislado en un objeto en buenas condiciones, puedes ganar años.

Si, en cambio, el objeto muestra un desgaste generalizado (materiales degradados, costuras que ceden en varios puntos, carcasa agrietada), la reparación corre el riesgo de ser solo un aplazamiento breve.

Reparar vs sustituir: cómo decidir sin dejarse llevar por el instinto

Para que este tema “suene” de verdad como una comparación, usaremos un criterio claro.

Reparar gana cuando el problema está localizado y la base del objeto está en buen estado.

Depende gana cuando entran en juego la seguridad, la disponibilidad de repuestos o el soporte de software.

Sustituir gana cuando la reparación es insegura, poco duradera o desproporcionada respecto al resultado.

Ahora aplicamos este esquema a los objetos de uso diario con algunos ejemplos.

Cremallera atascada o rota

Aquí, casi siempre, reparar gana.

Una cremallera sustituida o un cursor cambiado puede devolver a la vida una prenda durante mucho tiempo, sobre todo si hablamos de chaquetas técnicas, abrigos o plumíferos en buen estado.

La reparación es precisa, la prenda mantiene su valor y la duración adicional es real.

Sustituir puede ser más sensato solo cuando la cremallera es la punta del iceberg: tejido desgastado por todas partes, forro destrozado, costuras que ceden en varias zonas.

En ese caso reparas un punto, pero el resto de la prenda ya está en un “final de vida generalizado”.

Vaqueros rotos

También aquí, por norma, reparar gana.

Un remiendo interior o un parche bien hecho no es solo estética: refuerza y frena el deshilachado, evitando que la rotura se agrande.

Es un ejemplo perfecto de reparación que alarga de verdad la vida del producto.

Sustituir se vuelve más sensato cuando el denim está adelgazado de forma general, típicamente en la zona interior del muslo o en los bolsillos: en ese caso, reparar un punto no impide nuevas roturas en cadena.

Zapatos desgastados

Si el zapato está hecho para durar y el empeine está en buen estado, reparar gana.

Suelas y tacones son partes consumibles: rehacerlos puede transformar un zapato “acabado” en un zapato estable y cómodo durante mucho tiempo.

Sustituir gana cuando los materiales internos están comprometidos o la estructura ya no aguanta: si la entresuela está degradada, si el zapato se deforma o pierde sujeción, una reparación externa puede no devolver comodidad y seguridad al caminar.

Trolley que se tambalea

En muchísimos casos reparar gana, porque los fallos típicos son componentes sustituibles: ruedas gastadas, asa rota, cremalleras.

Si la carcasa está intacta, la reparación suele ser definitiva y el ahorro de años es real.

Sustituir gana, en cambio, cuando la carcasa rígida está agrietada o el chasis está deformado: incluso con ruedas nuevas, queda un punto débil que puede ceder durante un viaje.

Secador que se calienta demasiado

Este es un caso clásico en el que a menudo depende.

Si el problema está acotado (cable, contacto, interruptor) y la intervención es profesional, reparar puede tener sentido.

Sin embargo, sustituir gana si aparecen señales de riesgo como olor a quemado o un sobrecalentamiento anómalo.

En estos casos, la opción más sostenible es la que evita peligros y fallos repetidos.

Tostadora que no se engancha

A menudo aquí reparar gana porque, por lo general, no hace falta una reparación propiamente dicha, sino solo mantenimiento: migas acumuladas, bandeja que limpiar, mecanismo bloqueado.

Resolverlo sin comprar nuevo es, obviamente, el mejor resultado posible, también en términos de impacto ambiental además del económico.

Sustituir, sin embargo, gana si aparecen problemas relacionados con el calor y los componentes internos: olores persistentes, deformaciones, fallos que parecen eléctricos.

Con objetos que generan calor, alargar la vida solo tiene sentido si se hace con seguridad.

Smartphone lento: batería nueva o teléfono nuevo

Aquí la respuesta más honesta es que depende. Si el smartphone sigue teniendo soporte y el problema es la batería o la pantalla, reparar puede devolverte años de uso y reducir el e-waste.

Sin embargo, sustituir puede volverse más sensato cuando las actualizaciones de seguridad ya no están disponibles o los fallos son múltiples y costosos.

Hoy también ayuda el nuevo marco de la UE: los requisitos de ecodiseño y la etiqueta energética para smartphones y tabletas se aplican a los productos introducidos en el mercado de la UE a partir del 20 de junio de 2025. 

Además, el JRC explica que la nueva etiqueta incluye una puntuación de reparabilidad de A (más reparable) a E (menos reparable), pensada precisamente para orientar elecciones más duraderas. 

Lavadora y lavavajillas

En el caso de los grandes electrodomésticos, a menudo reparar gana cuando la avería afecta a componentes sustituibles y el aparato está estructuralmente sano.

En los lavavajillas, por ejemplo, la Comisión Europea indica que algunas piezas (como bisagras y juntas, brazos aspersores, filtros y cestas) deben seguir estando disponibles durante mucho tiempo y que también existen obligaciones de entrega en plazos definidos. 

La lógica es clara: si hay repuestos y la intervención es concreta, la reparación suele ofrecer un rendimiento excelente en años ganados.

Sustituir puede volverse más sostenible cuando la reparación es económicamente desproporcionada y poco fiable, o cuando el aparato está al final de su vida estructural y una intervención costosa no cambia la probabilidad de nuevas averías a corto plazo.

Aquí no conviene dejarse guiar por la edad “cronológica” del electrodoméstico, sino por la calidad del presupuesto y del diagnóstico, preguntándose si solo se está aplazando unos meses una sustitución inevitable.

La checklist antidesperdicio en 60 segundos

Si quieres un atajo mental que funciona, es este: repara cuando la intervención es concreta y te regala una duración real, sustituye cuando la reparación es arriesgada o solo temporal.

Así que, antes de abrir un carrito online, comprueba tres cosas:

  1. comprueba la garantía legal, porque podrías tener derecho a una reparación o sustitución sin coste. 
     
  2. busca si existen repuestos y asistencia y si llegan en plazos razonables.
     
  3. pregúntate si el problema está aislado o si el objeto está desgastado en varios puntos.

Y si al final compras nuevo, intenta premiar lo que está diseñado para durar y poder repararse: es la forma más coherente de hacer sostenible también la excepción.

Tags

NoticiasVs
LC

Environmental scientist with expertise in GIS-based digital cartography and remote sensing. Passionate about sustainability and conscious living, with a focus on turning environmental awareness into practical everyday choices

Contact author LC

Contact author

Please solve captcha
x