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Senderismo primaveral entre floraciones y praderas frágiles: cómo caminar por los senderos sin dañar la vegetación
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Senderismo primaveral entre floraciones y praderas frágiles: cómo caminar por los senderos sin dañar la vegetación

Senderismo primaveral - Cómo proteger floraciones, praderas frágiles y senderos húmedos
LC

Normas de comportamiento, elección de rutas y pequeños gestos prácticos para proteger flores, brotes y praderas durante las excursiones de primavera

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La primavera dan ganas de salir, de volver a respirar a fondo y de ponerse en marcha otra vez después de los largos meses fríos.

Los senderos vuelven así a llenarse de excursionistas, incluso de quienes no caminan a menudo, y la caminata se convierte en una forma sencilla de “desconectar” y reencontrar un contacto directo con la naturaleza.

Las excursiones en primavera son agradables y accesibles, pero requieren más atención porque el suelo y la vegetación están en una fase muy delicada.

Sin embargo, esta temporada tan invitante también es aquella en la que hay que aprender a moverse con ligereza, dejando el sendero y lo que lo rodea exactamente como se encontró.

Senderismo primaveral: por qué la estación más bonita es también la más delicada

La primavera es, por tanto, el momento en el que se vuelve a caminar con entusiasmo, ya que los días son más largos, las temperaturas son más suaves, la luz es más nítida y los paisajes cambian de semana en semana.

Precisamente por eso, sin embargo, también es la estación en la que los senderos y los hábitats transitados por las personas son más vulnerables.

Aquí no se trata solo de no dejar residuos por ahí, sino del hecho de que en primavera la vegetación está en fase de crecimiento (brotes, hojas nuevas, floraciones) y el suelo suele estar saturado de agua o inestable por las lluvias y el deshielo.

Basta realmente muy poco para provocar daños que pueden durar incluso varios meses.

Un atajo abierto en el prado, el borde de un sendero ensanchado para evitar un charco o una pausa en un punto frágil donde se aplastan plantitas recién nacidas pueden parecer pequeñas banalidades, pero en realidad alteran de forma significativa el equilibrio del lugar.

Caminar de forma responsable haciendo senderismo primaveral significa, sobre todo, aprender a reconocer las situaciones “de riesgo” y tomar decisiones concretas para que el sendero se mantenga estable.

La regla de oro es mantenerse en el trazado

La conducta más importante de todas, especialmente en primavera, es mantenerse siempre en el sendero señalizado, porque las huellas fuera de ruta se forman con facilidad y luego permanecen.

Cuando se pisa la vegetación joven, no solo se rompe la parte más frágil de las plantas, sino que al mismo tiempo se compacta el suelo; si ocurre repetidas veces, el prado se aclara y se crea una línea que otras personas seguirán, convirtiéndola en un nuevo camino.

Así es como nacen muchas erosiones laterales y senderos paralelos que estropean las laderas y fragmentan los hábitats.

Ejemplo: se encuentra una zona embarrada y, para no ensuciarse, se pasa por el borde herboso; si lo hacen diez personas, ese borde se convierte en tierra compactada; si lo hacen cien, el sendero se ensancha y el agua corre por donde antes se absorbía.

Este comportamiento acelera la erosión de los senderos, sobre todo cuando el suelo está saturado de agua, porque el paso se desplaza hacia los lados y se abren nuevas vías de escorrentía.

Por lo tanto, la mejor elección es atravesar el tramo embarrado manteniéndose en el trazado, con el paso adecuado y el equipo apropiado.

Senderos mojados y barro: cómo caminar sin ensanchar el sendero

Entender cómo caminar por los senderos en los meses de primavera ayuda a reducir el impacto sobre el terreno y a mantenerse en la ruta.

En primavera es normal encontrar barro, pequeños cursos de agua y piedras resbaladizas, por lo que hay que adaptar nuestra forma de caminar.

Si el barro está en medio del sendero, hay que pasar exactamente por el centro y no por los lados, dando pasos cortos y controlados y buscando apoyos estables (piedras, raíces robustas, tramos más compactos).

Si, por el contrario, el sendero está muy deteriorado (por ejemplo, un canal excavado por el agua), la regla práctica es seguir la señalización y los pasos ya estabilizados.

A veces se encuentran piedras colocadas o pasarelas que sirven para dirigir el paso y proteger el suelo.

Si no las hay, evita crear nuevas variantes en el prado; mejor bajar el ritmo y, si es necesario, usar los bastones para mejorar el equilibrio y descargar un poco el peso.

Un detalle a menudo infravalorado tiene que ver con la elección del calzado.

En primavera, con los senderos húmedos, una suela con buen agarre reduce los resbalones que arrancan terrones y raíces.

No es una cuestión de marca, sino de un dibujo de suela adecuado y de una zapatilla en buen estado.

Floraciones y brotes: por qué no basta con no recoger flores

Es de conocimiento común que no se deberían recoger flores en los parques o en las áreas protegidas.

Aun así, el daño más común a la vegetación no es la recolección, sino el pisoteo.

Las flores de primavera suelen crecer en zonas abiertas y soleadas, en los márgenes de los senderos o en prados cerca de las áreas de descanso.

Cuando uno se desplaza unos metros “para sacar la foto perfecta” o se sienta en un prado en flor, se aplastan brotes y tallos que no siempre logran recuperarse.

Una buena regla es elegir bien dónde poner los pies y dónde detenerse.

Si quieres observar una floración, es mejor hacerlo desde el sendero o desde un punto ya pisado (tierra compactada, roca, troncos caídos robustos) sin entrar en el prado.

Si vas en grupo, evita separarte; es mejor ir en fila por el trazado que distribuir el peso sobre un área más amplia.

Ejemplo: un prado lleno de flores pequeñas y bajas, como margaritas o prímulas, puede parecer resistente, pero la estructura de las flores es realmente muy delicada.

Un par de paradas repetidas en el mismo punto puede reducir la floración local y dejar zonas despobladas que, con el tiempo, favorecen la erosión y la entrada de especies oportunistas menos deseables.

Qué hacer cuando el sendero desaparece

En primavera la vegetación crece muy rápido, haciendo que algunos senderos secundarios sean menos visibles; esto también ocurre después de lluvias intensas o trabajos forestales.

En estos casos, el error más común es ampliar la búsqueda en círculo pisando el terreno aquí y allá, o seguir huellas de animales que llevan fuera de la ruta.

La opción más respetuosa, y a menudo más segura, es volver a la última señal, comprobar el rastro GPS si se utiliza y leer el terreno buscando señales del paso humano (tierra compactada, mojones donde estén permitidos, marcas en árboles o rocas).

Si no se está seguro, es mejor retroceder unas decenas de metros y retomar el hilo que cortar por el prado, porque cada intento de atajo crea un precedente: quien llega después ve el pisoteo y lo interpreta como una indicación.

Prados frágiles y suelo

No todos los terrenos reaccionan del mismo modo al paso.

En primavera son especialmente vulnerables los suelos saturados de agua, las laderas herbosas, el sotobosque húmedo y las zonas con musgo.

El musgo se regenera lentamente, por lo que pisarlo repetidamente significa dejar una marca visible durante mucho tiempo.

Las orillas de los arroyos también pueden ceder con facilidad: acercarse demasiado o bajar a llenar la cantimplora en un punto cualquiera puede crear taludes erosionados.

Es mejor tomar agua solo donde esté permitido y donde exista un acceso ya consolidado, evitando abrir un nuevo punto de bajada.

Cómo elegir dónde detenerse para pausas y picnic

Cuando uno se detiene, tiende a moverse, sentarse, dejar la mochila y buscar un punto panorámico.

En primavera es mejor detenerse en superficies resistentes como rocas, grava, tierra compactada o áreas designadas como bancos, miradores y zonas de descanso.

Si no las hay, hay que buscar un punto ya firme, evitando los prados llenos de flores o el sotobosque donde están brotando nuevas plantas.

La mochila también puede causar daños si se apoya sobre un cojín de vegetación tierna, porque aplasta tallos y brotes; mejor apoyarla en una roca o en un tronco estable.

Si vas acompañado, evita formar un círculo en el prado; es mejor concentrarse en un punto resistente sin ampliar el área de impacto.

Gestión de residuos

La gestión de residuos cuando se hace senderismo suele resumirse en un genérico “llévatelo todo”, y esto es especialmente cierto en primavera, cuando se dan dinámicas específicas: los residuos ligeros son arrastrados por el viento y el agua, acaban en los arroyos o se quedan enganchados en la vegetación recién nacida.

Se puede utilizar una estrategia concreta para la separación de residuos organizándose con un mini kit:

  • una bolsa resistente con cierre para los residuos secos (envoltorios, pañuelos, etiquetas);
     
  • un recipiente pequeño o una bolsa separada para los residuos húmedos o que puedan manchar (cáscaras, restos de comida);
     
  • una bolsita para los residuos pequeños que a menudo “desaparecen” (filtros, anillas, elásticos, pequeños trozos de plástico).

Fotografías y “momentos para redes sociales”

La primavera es por definición fotogénica con sus flores, sus paisajes y sus colores. 

Sin embargo, también es la época en la que la búsqueda de la toma perfecta para publicar en redes sociales puede empujar a salirse del trazado, así que es necesario cambiar el enfoque.

  • Busca la foto adecuada directamente desde el sendero.
    A menudo, un encuadre un poco más alto o más lateral, sin entrar en el prado, sigue quedando muy bien.
     
  • Si un punto de tierra compactada ya está pisado, puedes usarlo; si está intacto y en flor, no lo invadas.

Ejemplo: si encuentras una floración en una ladera, evita subirte para fotografiar desde arriba.

En primavera, una ladera herbosa es uno de los lugares donde más aumenta la erosión, porque el terreno está blando y la gravedad favorece el deslizamiento.

Es mejor fotografiar desde abajo o desde un punto rocoso lateral.

Respeto por la fauna: la primavera es la temporada de nidos y crías

En primavera muchos animales están en fase reproductiva o criando a sus pequeños y, por tanto, son más sensibles al ruido, a nuestro acercamiento o a ser perseguidos para hacer fotos.

La mejor regla práctica es mantener la distancia y no insistir.

Si ves un animal, obsérvalo en silencio y deja que sea él quien decida la distancia.

Si notas señales de estrés, como alejamientos bruscos, vocalizaciones o quedarse inmóvil con la mirada fija en ti, da un paso atrás.

Atención también a los perros: en muchas áreas protegidas se exige correa, pero incluso donde no sea obligatoria, en primavera es una opción prudente.

Un perro corriendo por un prado puede pisotear nidos en el suelo o perseguir animales con consecuencias graves.

Equipamiento

Cuando hablamos de impacto, a menudo pensamos solo en el comportamiento, pero el equipamiento puede marcar la diferencia.

En primavera, tener lo necesario para afrontar barro y lluvia evita buscar alternativas dañinas para la vegetación, como salirse del sendero.

En resumen, es útil llevar:

  • calzado con suela eficiente y no gastada, adecuado para condiciones húmedas;
     
  • bastones de senderismo (si sabes usarlos bien) para aumentar la estabilidad en terreno resbaladizo, reduciendo resbalones que arrancan terrones;
     
  • chaqueta impermeable (shell) para mantenerse seco y no acortar el camino en busca de atajos o refugios improvisados;
     
  • bolsas con cierre para residuos y para guardar objetos sucios sin dispersar restos.

Cómo hacer que tu presencia sea invisible

Una buena manera de entender si estás caminando de forma respetuosa es preguntarte: “Si volviera aquí mañana, ¿vería las huellas de mi paso?”.

En primavera, las huellas de nuestro paso aparecen rápido y duran mucho: pisadas en el barro, hierba aplastada, tallos doblados, restos de comida.

El objetivo no es la perfección, sino una atención constante: mantenerse en el trazado, elegir pausas en superficies resistentes, gestionar bien los residuos y no perseguir la foto a toda costa son comportamientos que, juntos, realmente marcan la diferencia.

LC

Environmental scientist with expertise in GIS-based digital cartography and remote sensing. Passionate about sustainability and conscious living, with a focus on turning environmental awareness into practical everyday choices

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